RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
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El conflicto es una situación en la cual dos o más personas con intereses diferentes entran en confrontación, oposición o emprenden acciones mutuamente antagonistas, con el objetivo de dañar o eliminar en el caso de ser un conflicto violento al rival cuando tal confrontación sea de manera verbal o agresiva, para lograr así la consecución de los objetivos que motivaron dicha confrontación.
El conflicto es un proceso de interacción social que se da en un contexto determinado. Es una construcción social, una creación humana diferenciada de la violencia ya que puede haber conflictos sin violencia aunque no hay violencia sin conflicto, por lo que no toda disputa o divergencia implica conflicto.
Aunque los conflictos se pueden clasificar según el nivel en el que se desarrollan:
- Micro (interpersonales e intergrupales)
- Macro (entre grupos definidos dentro de un estado o entre estados, donde las consecuencias de los enfrentamientos afectan a un gran número de población).
Con base en esta definición se puede diferenciar dos situaciones que se confunden con los conflictos reales:
- Pseudoconflicto: Puede mostrarse de forma agresiva, sin embargo no existe problema (ya que la satisfacción de unas necesidades no impide las otras) aunque las partes pueden creer que sí. Casi siempre suele ser una cuestión de malentendidos, desconfianza y mala comunicación.
- Conflicto latente: No se muestra de forma agresiva ya que una o ambas partes no perciben la contraposición de intereses o valores. Estos no se abordan o no se reconocen como conflictos porque no han explotado, porque no existen signos de violencia directa.
Muchos especialistas indican que las emociones tienen el potencial de desempeñar un papel ya sea positivo o negativo en una negociación; ya que las emociones de carácter negativo pueden en causar o empeorar aún mas el conflicto; mientras que las positivas facilitan llegar a un acuerdo y ayudan a maximizar los beneficios y también pueden ser un instrumento para lograr acuerdos entre las partes.
La mayoría de las personas que se encuentran dentro de una realización de negocios no entiende que lo que está en juego depende mucho de su parte emocional; no entenderlo abre un potencial espacio para el fracaso o la frustración. Por ejemplo una persona que tiene problemas para poder controlar sus emociones estará en desventaja frente a otra que si es capaz de contenerlas, si esta se encuentra ansiosa actuara y responderá posiblemente acelerado y sin pensar en las consecuencias. Si un negociador está ansioso y el otro, sereno, se abre espacio para que el primero quiera terminar luego el acuerdo, dejando para más adelante los detalles. Mientras que el segundo negociador, desde la serenidad, quiere ver primero los detalles y luego el acuerdo.
3. Alternativas para la resolución de conflictos:
Las formas alternativas corresponden a mecanismos no formales y solidarios que brindan un elemento fundamental en la humanización del conflicto, con la presencia de una tercera persona que actúa como facilitadora especialista en resolución o prevención del conflicto. Es decir un mediador que pueda ser capaz de liderar el propósito total de conciliación entre ambas partes.
Otra alternativa se encuentra el dialogo formal y respetuoso, este debe ser el primer paso para la resolución de conflictos sin embargo, no existe el dialogo cordial que permita la consecución final y cierre del conflicto entre las partes de la mejor forma.
4. Habilidades Sociales para resolución de conflictos:
Las Habilidades sociales son un conjunto de conductas adecuadas que utiliza un individuo para relacionarse con otras personas. Se refiere a nuestra habilidad para tratar y congeniar con las demás personas. Al poseer buenas habilidades sociales es muy probable que nos llevemos mucho mejor con las personas alrededor nuestro como familiares, amigos, profesores, etc.
5. Que es CIUDADANIA GLOBAL:
La idea de ciudadanía global tiene raíces históricas muy antiguas, pero en su construcción actual ha tenido un rol muy importante el proceso que va desde la creación de Naciones Unidas en 1945 y la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático en 2015. Es precisamente un periodo de aprendizajes, de tragedias y progresos, donde ha ido madurando la idea y las instituciones que apelan a una dignidad intrínseca, universal, de la persona humana.
En esta trayectoria por tanto, los más de 70 años de Naciones Unidas han sido clave para el que el concepto pudiera madurar, adaptándose a la realidad de la globalización en sus distintas facetas. Y hoy la entendemos como un tipo de ciudadanía que trasciende el espacio de lo nacional, se sustrae de un ámbito identitario y/o territorial específico, y abraza una ética global en constante desarrollo. Su objetivo es defender la dignidad humana y promover la responsabilidad social o la solidaridad internacional, en la cual la tolerancia, inclusión y reconocimiento de la diversidad no sólo ocupa un lugar central de su discurso, sino también de su práctica, lo que se refleja en la multiplicidad de actores involucrados en las acciones de ciudadanía global.

